Por Patricio De la Paz
17 de Junio, 2021
En los bazares de Iran, en las plazas, en sus parques, en sus jardines, es irrealizable no formularse la duda. Mas todavia cuando en aquellos sitios alguno agudiza el ojo asi como percibe que se repite la misma escena las chicas iranies caminando extremadamente compuestas, casi invariablemente silenciosas, moviendose a cargo sobre los hijos o en un honesto segundo aspecto detras de las maridos, sus hermanos o todo adulto sobre la estirpe. Cuando andan solas en conjunto, igual se esfuerzan por pasar desapercibidas. Jami?s un grito, de ningun modo un exabrupto. Ni meditar en que puedan dirigirse espontaneamente a un turista, como si lo hacen sus pares masculinos cuando les da la gana. La ley en este estado -donde la administracion es religion y no ha transpirado al reves- manda que ellas deben acontecer lo mas discretas hipoteticos.
Entonces, la duda inevitable ?De que hablaran estas mujeres cuando los hombres no se encuentran presentes, cuando se encuentran en total confianza y liberacii?n entre ellas, cuando nunca poseen el ojo controlador encima?

